7 de marzo de 2008

Un poco de historia


Los terráqueos pensaban que el Valle Marineris era una fosa tectónica formada en la juventud de nuestro planeta, cuando la corteza aún no estaba del todo solidificada. Nada más equivocado. Hoy aprovecharé para sacar a los terráqueos de su error y recordar un poco de nuestra historia.

Corría el año 4300 de nuestra era moderna (hace 20 millones de años), época de grandes logros de nuestra astronáutica. La Comisión del Espacio y Asuntos Exteriores empezaba a construir los ascensores orbitales conocidos como Proyecto Thi Obibo. El primero de ellos, el ascensor A de Llanura Marineris, pues así se llamaba entonces (ver marca en foto y esquema de recuadro), estaba ya casi totalmente construido, mientras que su gemelo en las antípodas no pasaba de ser un mero puntal de apoyo.

Fue entonces cuando un astrónomo llamado Aghor Erho observó que había un gran asteroide en órbita de colisión hacia el planeta. Nadie dio crédito a su observación, pues los ordenadores de control espacial no detectaron nada. Fue el comienzo del desastre.

Pasados unos meses la comunidad marciana veía cómo poco a poco el asteroide se iba haciendo visible en el cielo e iba aumentando su tamaño. Cada vez más atemorizado, el Primer Marciano, Mann Damass dio luz verde al plan de evacuación de la población hacia las bóvedas. La gente estaba presa del pánico.

Hubo una relativa "suerte", ya que los cálculos de Aghor Erho no fueron del todo exactos y el asteroide pasó de largo, pero su influencia gravitatoria bastó para desestabilizar el ascensor. La estación de término del ascensor se separó y alcanzó una órbita elíptica, pero una importante parte del gran cable cayó a la superficie azotando la corteza como un látigo y creando el accidente que hoy podemos observar.

Fue una tremenda catástrofe. El polvo y los escombros apagaron la luz del sol creando un potente efecto invernadero. La atmósfera entró en una dinámica de realimentación positiva. Perdimos el 92% de la atmósfera. El agua de los ríos y mares, en parte se evaporó hacia el espacio y en parte se enquistó y congeló en el subsuelo.

Como mal menor conseguimos reingresar la estación de término de su órbita y reciclarla en materiales constructivos. Siguieron milenios durísimos de adaptación en un planeta devastado. Pudimos sobreponernos, pero ya nunca pudimos vivir en la superficie continuamente, pues nuestros recursos estaban enterrados en las bóvedas.

He querido recordar estos hechos para que no vuelvan ha repetirse y como homenaje a nuestra tenacidad como especie.

Éste nuestro querido Valle Marineris nos ha costado demasiado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Johh-Derrr_ Bayya zippo-The kesse dhebbio moNN-THHarrr_

TAAWATU dijo...

Bhass_tahnTEh ghorDoh, síSSe-niorh!!!

Anónimo dijo...

sha caaGHal Aper_rrrrrAHH

Anónimo dijo...

Ppeer-oh_SErahlap-Ehrrra Lai-k, Nnoh?

Anónimo dijo...

Noh, porrKes_Tammoxe NSSemanaShann tha,asike nopueddesera teah.: